No sé si odiarte o quererte. Por lo mucho que ya ha sucedido, intentaría enterrarte en el olvido. Pero conocí contigo la bondad. Me entregué todo, aprendí a amar. Sé que sin tu presencia sería infeliz. Sin tus palabras y voces, no sabría vivir.
Es que tengo en mí una gran contradicción. Te quiero con locura y te odio con pasión. Ya no sé que es lo que voy a hacer ya que solo vos sos la dueña de mí querer. En mi corazón esta escrito lo que siento. Que solo sos quien vino te otro firmamento, a hechizarme e hipnotizarme, haciendo de mi algún loco deambulante.
Odio...Amor... raro misterio. Castigo doloroso el no poder ni siquiera verte, por eso no sé si alejarte o acercarme. Si renunciara a tus gestos sucumbiría, perdería todo el valor que me llevaron los años a adoptarlos a mi cuerpo, que ya están muy adentro, tanto como tu misma existencia.
Sin vos mi alma está vacía. Es que no puedo estar contigo. Y paradójicamente tampoco sin ti.
Me enseñaste a volar, también a entender. Este sentimiento que tu me provocas y basto tan solo algún vocablo para poderme llegar, un ángel o un príncipe, da lo mismo si sapo o rana, nada cambiara, todo con lagrimas ansiosas inundaran hasta el propio mar
Imaginarte, inventarte. ¡Volver a nacer! Y elegir incontadas veces que desde que apareciste todo se torno distinto, poderosa tu magia tan sin igual, gracias de verdad.
sábado 20 de septiembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada